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La cantante y el violinista

Cuento premiado en nuestro concurso anual, “Manos Abiertas”. Autora: Begoña S.

Una vez, existía un reino compuesto, por supuesto, de su rey con su familia, entre ellos su bella hija la princesita y el pueblo, que vivían en un castillo amurallado, pero dentro de las murallas estaba el castillo y las pequeñas casitas de los súbditos del rey.

En una de estas casitas vivían el violinista y su mujer que era cantante y que amenizaba con sus canciones y su música las tardes en la vida del castillo, y si no fuera por ellos serían unos días muy aburridos. Pero pasaba el tiempo y sus canciones resultaban ya muy oídas y repetitivas, necesitaban crear algo original; eso les mandó el rey.

Se iba a celebrar una fiesta pasadas dos semanas por el cumpleaños de la princesita y necesitaban urgentemente que compusieran un repertorio de canciones que además sirvieran en el gran salón de palacio.

Decidieron el violinista y su mujer pasar unos días alejados del castillo, a treinta kilómetros en una casa de campo para pensar en las nuevas melodías, pero llegaba la fecha del cumpleaños de la princesa y no se les ocurría nada.

El día de la fiesta llegó, con la pena de que tuvieran que volver al castillo sin nada nuevo. Iban los dos en su carrito tirado por caballos en silencio pues temían lo que les pasaría si no llevaban unas canciones nuevas, acompañados por el trote de los animales el sonido de los pájaros del camino y el viento que soplaba.

A veces la tristeza se calma cantando, eso es lo que hizo la mujer primero cantando bajito, casi sin pensarlo, al ritmo de los caballos, luego alguna nota más cuando oía el pio pio de los pajaritos, este que piaba por aquí le inspiró una nota más grave, y aquel que piaba por allá otra más aguda. A la vez que el viento les inspiraba una estrofa y que la cantante ya era acompañada por el violín. Y así fueron componiendo una canción cada vez con más fuerza y con más alegría pues habían llegado a su objetivo.

Tal era la experiencia de esta pareja de artistas que no se les olvidaban las notas y nada más llegar a su casa las escribieron e hicieron una partitura.

Tuvo un gran éxito la fiesta de cumpleaños de la princesita pues la gente que acudió no la olvidó jamás, de lo animada y extraordinaria que fue sobre todo gracias a nuestros amigos: la cantante y el violinista.

Fin.

El Equipo de Fundación ASAM Familia
El Equipo de Fundación ASAM Familia
En la Fundación ASAM Familia trabajamos para ayudar a mejorar la calidad de las personas con enfermedad mental y sus familias.

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