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Abril 3, 2017

El cuidador se debe cuidar

En canales de televisión, emisoras de radio o artículos en prensa o internet, es habitual encontrar contenido sobre enfermedades o discapacidades. Textos y productos audiovisuales que se centran en una persona que padece esto o lo otro. Pero al lado de estas personas suele haber otras invisibles pero, al mismo tiempo, fundamentales para pasar esos momentos tan difíciles que pueden darse por las causas anteriormente mencionadas. Esas personas ignoradas están ahí, en la sombra, siempre dispuestas a ayudar. Son los cuidadores y pueden sufrir un síndrome: El síndrome del cuidador. Hoy hablamos de ello en el blog.

Los cuidadores suelen ser familiares del enfermo o de la persona con discapacidad, generalmente son los padres. Viven para velar por la persona en cuestión y muchas veces olvidan cuidarse de ellos mismos.

“El cuidador debe ser consciente de sus propias limitaciones de tiempo, psicológicas y/o económicas. El cuidador debe saber expresar y compartir los miedos, las preocupaciones y la sensación de hastío o cansancio. No se es mejor cuidador aunque se cargue con todo el peso del cuidado. El saber compartir y hacer partícipe a toda la familia es una buena señal de un buen nivel de salud mental”, señala Laura Casanova, psicóloga en ASAM.

Y es que cuidar es duro, durísimo. Y hay que estar preparados para hacerlo y para no sufrir el llamado “síndrome del cuidador”. Para Laura, este síndrome se caracteriza por “angustia y sentimiento de culpabilidad cuando no se está pendiente de la otra persona. En ocasiones se piensa que el permanecer constantemente con el familiar enfermo demuestra más el cariño que sentimos hacia éste y esto puede llevar al cuidador a sufrir cuadros de ansiedad y depresión, aislamiento, trastornos del sueño y cansancio psíquico y físico. La clave está en estar atento a la aparición de estos síntomas para poder prevenirlo ya que asumir la tarea de cuidar a otro, implica prepararse para ello”.

Consejos para cuidar al cuidador:

  • Dedíquese tiempo.

Salga a pasear, reactive su vida social. Busque, en definitiva, tiempo para usted. Mejorará su ánimo, su salud y repondrá fuerzas.

  • Busque ayuda.

No está solo. Busque ayuda en su círculo o en asociaciones. Los grupos de autoayuda son muy beneficiosos.

  • Sea realista.

Póngase metas asumibles. La frustración nunca es buena compañera de viaje.

  • Ponga límites:

Una persona con una enfermedad o una discapacidad no tiene derecho a todo. Ponga límites. Cuídese. De esta forma se beneficia usted y la persona atendida.

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