Qué es la esquizofrenia

El trastorno esquizofrénico viene definido por una serie de desórdenes que afectan globalmente al individuo, de manera especial al curso y contenido del pensamiento, a la afectividad, a la percepción, a la voluntad, a las relaciones interpersonales y todo ello repercute en el comportamiento del paciente. La enfermedad suele iniciarse en el adulto joven y tiende a evolucionar hacia la cronicidad.

Utilizando la analogía con una central telefónica, Walsh la definió así en 1986: En la mayoría de las personas, los sistemas de conexión del cerebro funcionan bien. Las percepciones se dirigen por caminos señalados apropiadamente, el proceso de conexión se hace sin dificultad y los sentimientos, los pensamientos y las acciones adecuadas regresan de nuevo al mundo. En el cerebro afectado por la Esquizofrenia las percepciones entran pero son orientadas por el mal camino, o se obstruyen o bien terminan en un destino equivocado.

Hasta hace poco tiempo el pronóstico de estos pacientes era muy sombrío, ya que evolucionaba con un deterioro progresivo de la personalidad. Hoy se puede decir que, en un 85% de los casos, la esquizofrenia ha dejado de tener ese pronóstico. Y se continúa avanzando, la situación actual nos hace vislumbrar un futuro de interés y desafío.

Si bien persiste el desconocimiento etiológico de la enfermedad, las nuevas aportaciones genéticas, bioquímicas y de imaginería cerebral, además de los importantes progresos terapéuticos con la aparición de nuevos psicofármacos, asociados a las técnicas psicológicas y a los programas psicoeducativos, nos hacen entrever un mañana esperanzador para esta enfermedad que afecta a un elevado número de personas.